Las personas que sufren el síndrome de las piernas inquietas tienen hasta tres veces más riesgo cardiovascular y de padecer hipertensión que la población sana.

Las piernas inquietas son un problema de alta prevalencia pero poco conocido.

El síndrome de piernas inquietas: Enfermedad nueva y desconocida

Se trata de un problema que cobra aún más importancia si se tiene en cuenta que aunque es una patología crónica muy prevalente es «muy desconocida». Y es que, a pesar de que afecta a entre el 10 y el 15 por ciento de la población europea (46 millones en España), sólo el cinco por ciento está diagnosticado y tratado correctamente debido, entre otros factores, al desconocimiento que existe sobre esta afección tanto entre la población general como entre los profesionales sanitarios.

¿Que es el síndrome de piernas inquietas?

«Esta enfermedad se describió por primera vez en el siglo XVII, pero pasó desapercibida hasta finales de la II Guerra Mundial cuando un neurólogo sueco describió sus síntomas. No obstante, hasta hace apenas 20 años no se ha centrado la atención médica hacia ella», ha argumentado el doctor.

¿A quien afecta?

Actualmente se sabe que cualquier persona puede padecer este síndrome, pero son las mujeres mayores, de raza blanca, embarazadas, con niveles bajos de hierro, pacientes con problemas de función renal, diabetes y con polineuropatías los que tienen un mayor riesgo de sufrirlo.

¿Que síntomas tiene el síndrome de piernas inquietas?

Los principales síntomas son las sacudidas de las piernas durante el sueño o en los periodos de vigilia, tener antecedentes familiares, no dormir bien (la mitad no logra conciliar el sueño más de cinco horas al día) y sufrir calambres en las piernas.

Estos  síntomas hacen que la vida diaria sea casi una «tortura» porque, cuando son severos, no les permiten estar tumbados, ver la televisión sentados o, incluso, les hace que tengan que salid a la salir a la calle durante la noche para caminar.

El síndrome de piernas inquietas se confunde con los síntomas de otras enfermedades

En este punto, el experto ha recordado que, a veces, este síndrome se confunde con algunas patologías como, por ejemplo, la insuficiencia venosa, a pesar de que estos pacientes se encuentran bien cuando están tumbados y mal cuando están de pie mientras que en el SPI es al revés, ya que el movimiento hace que los síntomas desaparezcan.

La confusión, al igual que otras relacionadas con la patología, hace que esta enfermedad tarde años en ser diagnosticada. Además, la falta de investigación provoca que cuando se diagnostica y se trata los resultados obtenidos no sean del todo satisfactorios.

¿Cual es el tratamiento del síndrome de las piernas inquietas?

Los agonistas dopaminérgicos son fármacos que funcionan «muy bien» a corto plazo pero cuya eficacia disminuye considerablemente pasados los años. Estos medicamentos tienen unos resultados espectaculares a corto plazo pero pasado el tiempo los síntomas vuelven a aparecer y, además, de forma más severa que los que existían antes de empezar el tratamiento.

Pero es muy importante realizar una buena valoración clínica por un experto en medicina del sueño  para descartar una causa directa que pueda proporcionar  clínica de piernas inquietas.

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Artículo escrito y revisado por Dr. A. Ferré. Médico especialista en medicina del sueño. Si tiene cualquier duda sobre este tema puede consultar directamente con el doctor pinchando aquí.

BIBLIOGRAFÍA: Piernas inquietas tienen más riesgo cardiovascular

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4559751/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430878/