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El sueño de los niños es un tema que supone un rompecabezas para los padres. Por ejemplo, quizás usted no sabe cuanto debe dormir un niño durante la noche y durante las siestas. Es importante hablar con el pediatra o un especialista en trastornos del sueño, para identificar si existen problemas de sueño y dar el primer paso para corregirlos.

Los signos que nos harán sospechar si existe algún problema con el sueño son:

1. ¿Pasa mucho tiempo intentando que su hijo se duerma?

2. ¿Su hijo se despierta varias veces durante la noche?

3. ¿El comportamiento de su hijo y el humor están afectados por el sueño insuficiente?

4. ¿Duerme poco y mal como resultado del “mal dormir” de su hijo?

5. El sueño insuficiente está afectando a la relación padre-hijo?

Los problemas de sueño más frecuentes en el niño pueden ser corregidos rápidamente una vez sean identificado y tratados

Antes de empezar a corregir el problema es muy importante conocer las normas básicas del sueño en los niño, tanto del recien nacido como de la infancia

Para iniciar el tratamiento del insomnio de vuestro hijo es importante contar con su colaboración, aunque siempre vosotros los que decidiréis.

Es importante antes de realizar el método saber que los padres desde un inicio deben marcar una pauta de sueño (dormir un total de 10 horas si el niño tiene 3-10 años y 9 horas si tiene entre 10-15 años. Hora de acostarse sobre las 20-21h de la noche y levantarse sobre las 7-8h de la mañana) y establecer una pauta de todas las actividades de todo el día (Levantarse, asearse, desayunar, ir al colegio, actividades extraescolares, jugar y ver la televisión, bañarse, cenar, espacio de tertulia, leer e ir a dormir). Se trata de hacer un refuerzo positivo de todas aquellas actividades que hace bien, para así resaltar que no es un desastre total, lo que le permitirá ganar confianza y seguridad y que las conductas adecuadas tienen una respuesta positiva.

Es importante también crear tertulia y afectividad, que consistirá en los 15 minutos antes de ir a dormir en compartir un rato agradable con el niño hablando de todas las actividades del día tanto del niño como de los padres y planificareis el día siguiente.

Como veis se trata de incluir el sueño como una pauta mas del día, y de las cuales el niño ya sabe hacer excepto la de dormir. De esta forma verá que las demás pautas que realiza no le comportan gran dificultad y por tanto la de dormir le resultará mas fácil, asequible y positiva.

Para iniciar el método ante todo hay que hacer un calendario de 28-35 días (dividido en 4-5 líneas con los 7 días de la semana) y colocaréis en un extremo todas las pautas del día antes mencionadas.

Entonces le explicáis al niño en que consiste cada pauta y que vais a jugar al juego de dormir bien, que consiste en llevar a cabo día tras día correcta y ordenadamente todas las pautas que están dibujadas. Se le explicará cada una de las pautas y al momento de llegar a las de dormir le diremos que consiste en dormir solo, en su cama, sin molestar a los papás, llamarles ni ir a la habitación.

Cada mañana, en el desayuno, se repasarán las pautas y se evaluará si el niño ha conseguido hacer todas, absolutamente todas las pautas de forma adecuada. Si la respuesta es afirmativa se dibujará en el calendario una cara con sonrisa en el día anterior. Si por el contrario alguna de sus conductas fue incorrecta, la casilla será ocupada por una cara triste. El objetivo es entonces conseguir el máximo de caras con sonrisa de forma consecutiva. A medida que el niño acumula sonrisas se le harán pequeños regalos para incentivarle a seguir jugando y reforzar de esta forma las conductas adecuadas. Los intervalos de sonrisa se dividirán en 4 series: 1ª serie de 3 sonrisas, 2ª serie de 5 sonrisas, 3ª serie de 7 sonrisas y 4ª serie de 10 sonrisas. Si realizando una de las series se consigue una cara triste aquella serie queda invalidada y es necesario volverla a empezar. Es importante recordar que si el niño consigue una cara triste, lo que nunca haremos es regañarle, sino por el contrario se le felicitará por todas aquellas tareas que ha realizado correctamente y se añadirá la coletilla: “Que pena que lo de dormir no te haya salido del todo bien, pero ya verás como mañana lo conseguirás”.

Una vez establecido las normas es el momento de ponerlas en práctica. Después del tiempo de tertulia y la lectura llega el momento de apagar la luz, donde el niño empezará a protestar y quejarse, por lo que cada vez hay que replicarle con tono suave y dulce: “Tranquilo amor mío, ya aprenderás a dormir bien”. Tener en cuenta que el niño reaccionará de forma agresiva, querrá negociar y/o se hará la victima. Ante todas estas acciones es de vital importancia que ambos padres se muestren firmes, sin poder flaquear, compadecerse ni enfadarse, sino que deberéis permanecer impasibles. Si entráis en dialogo con el niño habréis perdido.

A la mañana siguiente, marcareis la casilla con una cara triste y no hablaréis demasiado de la noche ni del sueño ni lo mal que lo ha hecho. Tampoco volveréis hablar del tema hasta la hora de volver a ir a la cama, y en ese momento lo que haréis es animarle y prever con él lo bien que dormirá esa noche. Cuando se haga referencia al tema siempre repetiréis la misma frase: “Ya verás como esta noche dormirás mejor”. Si el niño no saca el tema, buscaréis un breve momento para decirle: “ Hoy has dormido mejor que ayer, verás que pronto aprenderás a hacerlo del todo bien”.

El juego dura entre 28 y 35 días, pero es importante que después de este tiempo se siga estimulando al niño y dándole refuerzo intermitente.

Si a pesar de haber seguido estos breves consejos no consigue que su hijo duerma, sería recomndable acudir a un especialista en trastornos del sueño para descartar la coexistancia de otro trastorno del sueño u otras enfermedad.

 

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