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A lo largo de la vida, la mayoría de la personas pasará cerca de la tercera parte de su vida durmiendo. Aunque los caballos solo necesitan dos horas diarias, y los osos perezosos 20, lo cierto es que tanto aves como mamíferos tienen la costumbre de invertir grandes cantidades de tiempo en una actividad plácida, pero a simple

vista también poco productiva. Pero las apariencias engañan. Aunque depende del ser vivo de que se trate, los científicos consideran que el sueño es un mecanismo que protege a los organismos de los peligros de la noche (o del día), que pueden tomar la forma de depredadores o de condiciones adversas como el calor o el frío. Pero además, muchas investigaciones han concluido que durante el sueño se activan mecanismos de reparación esenciales para mantener el equilibrio interno del organismo. Alguna función debe tener el sueño, si la mayoría de los animales, desde invertebrados a humanos, duermen.

Este jueves, un estudio presentado en la revista «Science» ha concluido queel sueño, tal y como existe en mamíferos y aves, con su fase REM (de movimiento rápido de ojos) y su fase SWS (sueño de ondas lentas), también está presente en reptiles. Esto es importante porque cambia por completo la visión de la evolución del sueño, porque hasta ahora se pensaba que aves y mamíferos habían adquirido ese comportamiento por convergencia, es decir, de forma independiente. Pero los resultados obtenidos ahora sugieren que ambos grupos lo heredaron de un ancestro común: algo así como un abuelo de aves y mamíferos que ya experimentaba la fase REM y la SWS cuando dormía y que vivió hace al menos 300 millones de años.

El protagonista de este hallazgo, realizado por el equipo de Mark Shein-Idelson, del Instituto Max Planck para la Investigación del Cerebro, es en realidad el dragón barbudo, «Pogona vitticeps», un lagarto que vive actualmente en zonas áridas y desérticas de Australia. No es que se trate de ese ancestro o abuelo de aves y mamíferos, pero en realidad es el representante vivo que más se le parece, al menos en teoría.

«Las evidencias de las fases REM y SWS en repitles han sido hasta ahora poco concluyentes. Pero estudiamos de nuevo este asunto investigando el cerebro de un lagarto, el dragón barbudo, porque estos lagartos forman parte del grupo de los lepidosaurios», han escrito los investigadores en el estudio.

Este grupo de animales es, según estos científicos, el candidato perfecto paraanalizar la evolución del sueño de los amniotas, un gran grupo de animales que incluyen a mamíferos, reptiles, tortugas y aves, entre otros. Todos ellos, tienen un huevo sofisticado y protegido por varias capas protectoras (una de ellas, el amnios, es la que le da su nombre al grupo) que permiten la reproducción ovípara, y que en los mamíferos dieron lugar a las complejas envueltas que protegen a los fetos durante el embarazo.

Fases de sueño en largartos

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores midieron la actividad cerebral de cinco largartos barbudos durante su sueño. Al igual que ocurre con los mamíferos, estos pequeños dragones movieron sus ojos de forma rápida y caótica durante la fase REM.

Si los humanos atraviesan cuatro o cinco ciclos REM-SWS cada 90 minutos, ellos viven 350 de estos ciclos cada 80 segundos. «Aunque su sueño es similar al de los mamíferos, los largartos tienen una versión simplificada del sueño de los mamíferos».

Los investigadores sospechan que esta invetigación podrá arrojar luz sobre las funciones que en realidad tiene el sueño en los animales. Estudios muy recientes señalan su importancia en los procesos de transferencia y consolidación de la memoria. Confirmarlo en reptiles sería una oportunidad de oro para arrojar luz en esta cuestión.

 

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